sábado, 22 de agosto de 2026
Medio Ambiente Chile

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Gestión de Residuos

Menos del 1% de residuos orgánicos se composta en Chile: modelos territoriales descentralizados buscan cambiar esa realidad

Chile composta menos del 1% de sus desechos orgánicos. Experiencias como Regenera Orgánico en Los Lagos muestran que la escala local es clave.

Redacción Medio Ambiente Chile|Gestión de Residuos|

La gestión de residuos se consolidó como la principal preocupación ambiental de los chilenos, según la Encuesta Nacional de Medio Ambiente y Cambio Climático 2026 elaborada por Ipsos y la PUCV, concentrando el 26% de las inquietudes ciudadanas. La cifra no es menor: refleja una presión social creciente sobre un sistema de manejo de residuos que, en el segmento orgánico, opera con índices de aprovechamiento marginal.

En términos concretos, el país composta menos del 1% de sus desechos orgánicos, mientras los rellenos sanitarios enfrentan una saturación progresiva. Frente a este escenario, la discusión sectorial apunta cada vez más hacia modelos descentralizados y adaptados a las condiciones geográficas, climáticas y demográficas de cada territorio, en lugar de apostar por infraestructura centralizada de gran escala.

Uno de los casos que está ganando atención en la industria es el de Regenera Orgánico, empresa con base en la Región de Los Lagos que opera desde 2018 un sistema de recolección y compostaje diseñado específicamente para minimizar externalidades negativas en entornos donde la protección del ecosistema es prioritaria.

El modelo se inspira en experiencias europeas con alta tasa de recuperación orgánica. "Países como Austria han determinado que los centros de valorización no deben ubicarse a más de 10 kilómetros de los puntos de generación", señala Andrés Ruiz, socio fundador de la empresa. La lógica es reducir la huella logística y hacer viables plantas de menor superficie operando cerca de las comunidades.

Los resultados en Puerto Varas ilustran la viabilidad del enfoque: una instalación de 400 metros cuadrados procesa residuos equivalentes a los generados por 1.300 hogares, sin reportar conflictos de convivencia con el entorno vecinal. La escala reducida, lejos de ser una limitación, se convierte en una ventaja operacional y social.

Para el sector, el desafío es ahora replicabilidad. Entre los factores que determinan si un modelo comunal puede escalarse destacan:

  • Disponibilidad de suelo próximo a zonas urbanas para instalación de plantas
  • Diseño de logística de recolección diferenciada a nivel domiciliario
  • Marco normativo municipal que incentive la separación en origen
  • Capacidad de generar compost con salida comercial en mercados agrícolas o forestales locales

Con Santiago como próximo foco de expansión para iniciativas de este tipo, el sector observa si los modelos que han demostrado funcionar en regiones del sur pueden adaptarse a la densidad y complejidad operativa de la Región Metropolitana, donde el volumen de residuos orgánicos sin valorizar representa una oportunidad —y una urgencia— de primer orden para la economía circular en Chile.